REFLEXIONES
EN TORNO A LA LECTURA, LOS LECTORES, EL LIBRO, LAS EDITORIALES, LAS LIBRERÍAS,
LA ECONOMÍA, EL MERCADO Y LA POLÍTICA
PÚBLICA EN LA MATERIA IV
Las
Librerías y la Restauración de la República en México
1. Introducción
En medio de un
proceso de transformación real y radical de la nación mexicana, no visto en los
últimos cien años, es necesario detenerse en el debate de las ideas, en torno
al carácter de Estado que se requiere y necesitamos en México:
El modelo occidental
impuesto al resto del mundo a través de la guerra y el comercio colonial (globalización),
que no es otro que el de los pocos demasiado ricos, aliados a las clases medias
mayoritarias de sus sociedades, a las que corrompen y subordinan a sus
mezquinos intereses; o
Restaurar la Cuarta República, considerando las Constituciones de Apatzingán en
1814 –tan religiosa como barroca-; la de “papel” de 1857 -tan ajena a la
realidad de la época de México- y, la Constitución de 1917, la de los
ciudadanos “armados”, que logra una combinación proporcionada del principio
oligárquico maderista con el democrático zapatista, lo que da por consecuencia una constitución
escrita, que aporta el principio republicano.
En la numeraria
que se propone la 4Transformación de México: Restaurar la Cuarta República es el
proceso histórico, que tiene su origen en el movimiento insurgente que triunfa con
la Independencia de la Nación (1810-1821); El periodo de la Reforma, al mediar
el siglo decimonónico, que separó a la iglesia del Estado; y, la Revolución
Mexicana (1910-1917) que sienta las bases para constituir a la nación mexicana.
Ha llegado el
momento de Restaurar la Cuarta República en México, con base en la naturaleza
de la constitución física del país, la constitución real y política nacional y
la Constitución escrita o Gobierno Constitucional. Nunca más un gobierno de ricos con un pueblo pobre.
2. Antecedentes
A dos años del
triunfo electoral que maravillosamente, como por arte de magia, por lo
inesperado ante la talla de los rivales a vencer, ha decidido la conquista del
poder político en las urnas -por un margen avasallador de más de 30 millones de
votos, que dan legitimidad y autoridad política y moral a Andrés Manuel López
Obrador- para gobernar en beneficio de
las mayorías de este país, que son las más pobres.
El tamaño del reto
exige de imaginación, esfuerzo y participación
social, como nunca antes desde el 18 de marzo de 1938, se había visto
jamás. Se ha dado el paso más importante con el proceso electoral: el ejemplo
deberá extenderse y reproducirse a lo largo y ancho de la nación, que además
del gobierno federal está constituido por los gobiernos estatales y
municipales, los poderes judicial y legislativo en los mismos órdenes
políticos. Que el proceso de transformación, de revolución incruenta –precedido
por más de doce años bestiales de sangre- deberá abarcar todo el Estado
mexicano, público, privado y social; nacional y con inversión extranjera, que
trabaja y se asienta a lo largo y ancho del territorio nacional, incluidas, por
supuesto, las instituciones educativas y de cultura
La empresa luce
titánica y por ello demanda mayor
participación de la ciudadanía y tal vez, hasta de ocurrencias… “pero las
ocurrencias sí se valen porque son las que permiten reflexionar” (1): Se me
ocurre que nuestras diferencias se podrían dirimir en una “Batalla de los
libros”, un auténtico combate entre autores y libros antiguos y modernos, como la imaginada
por Jonathan Swift, que en vez de tener como escenario la biblioteca de Saint
James, se juegue a lo largo y ancho de nuestro país.
Una batalla de
ideas y argumentos en lugar de noticias falsas, calumnias y mentiras. Ser
testigos de duelos delirantes –de ser necesario acudir a Fernando Savater (2)-
entre Bradamantes de pelo en pecho, sobre corceles voladores -armadas de los
artilugios digitales con los que la modernidad fascina a las mayorías
consumidoras- frente a Atlantes,
viejecitos escuálidos, pero con los libros bajo el brazo –como la canción de Cri Cri- que los vuelve indestructibles
y poderosamente razonables, fruto de la autoridad de la excelencia.
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Atlante |
Detener el
sacrificio inútil de la gente más enferma en México, de la intemperancia
armada, los viciosos desalmados. A ellos y a sus riflotes “cuernos de chivo y
sus barrets”, los habremos de derrotar con la fuerza de la razón y los
principios de libertad, igualdad y los sentimientos de fraternidad: abrazos y no balazos.
Hoy somos parte de
la conquista y conservación del poder político en México y de su ejercicio, en
beneficio siempre de los ciudadanos y acaso, solo incidentalmente de los
gobernantes, y no como se hizo costumbre, con el uso del poder siempre en
beneficio exclusivo de los gobernantes y solo de manera incidental en favor de
los gobernados.
Pero el proceso restaurador
y constructor de un Estado justo y Constitucional apenas comienza. Hay graves y
peligrosas resistencias en las élites amenazadas por la justicia social, las
hay en los estados de la federación y municipios libres, asociados al narcotráfico
y al crimen ordenado; en las miles de
personas afectadas en sus intereses, originados en los vicios y prácticas de un
gobierno corrompido hasta las entrañas, que reniegan y reaccionan en contra de
la voluntad de millones de ciudadanos mexicanos libres y soberanos.
En este escenario
en revolución y cambio, resulta indispensable el concurso de todas las
industrias culturales (3), de manera primordial el de las librerías, en virtud
de la naturaleza de su actividad económica y el objeto de su comercio -el libro
y la lectura- en dos frentes capitales que nos atañen: el rumbo que ha de
seguir la 4Transformación en tránsito; y, la naturaleza y papel que ha de
desempeñar, la Cultura del Libro y El Mercado de la Lectura, en el proceso de
Restauración de la Cuarta República.
“… si por
milagro se entienden los sucesos de magnitud extraordinaria y maravillosa… lo
más difícil y raro que existe en la historia de los pueblos, es que una
vez corrompidos los principios políticos
de las comunidades humanas, estas puedan regresar a las formas de Estado
anteriores, y por ello superiores y mejores… porque es un milagro histórico que
una nación regrese a alguno de los gobiernos constitucionales previos, una vez
que el ciclo de su historia política lo ha abismado en el mundo de los
regímenes perversos…” (4)
3. Las Librerías: Un baluarte para la restauración de
la República en México
Hay tres razones
que demandan restaurar la república en México y en todas ellas, las librerías
podríamos desempeñar un papel clave en el proceso de sanación política:
1. Porque cuando
triunfan las repúblicas desaparecen de la sociedad, cual si se tratase de un
acto de magia, los muy ricos y los muy pobres. Es la fusión de los criterios
oligárquicos y democráticos con los que se arriba a la justicia del orden
político republicano, el justo medio donde reina la libertad y la virtud (5).
Vale la
pena recordar que una librería no es sólo un almacén de libros, sino el lugar
en que libreros y libreras hacen de oficiantes, y no sólo de intermediarios, de
lo mejor de lo que colectivamente somos. Y, como tales, también, de lo mejor
que colectivamente podemos aspirar a ser. (6)
2. Porque la única
manera de conseguir un estado justo y por tanto bien ordenado, es que los
gobernantes tengan una vida superior y rica en excelencias del alma, una vida
política, activa, de otra naturaleza a la vida dormida que se propala como
sinónimo de felicidad en las oligarquías, de hombres famélicos de bienes
externos, por padecer ayuno permanente de bienes internos.
“A mediados del siglo XX, el
gabinete presidencial tenía una escolaridad promedio que apenas llegaba a la
licenciatura. Sin embargo, muchos funcionarios de entonces creían en los
libros, en el arte, en la cultura, como algo importantísimo para la vida
personal y nacional. Algunos fueron grandes escritores. Ahora hay altos
funcionarios con doctorados en el extranjero a los cuales no es fácil
explicarles que la cultura sí nos importa.” (7)
3. Porque la
constitución de una república no significa la caída de un estado justo a uno
injusto, sino la elevación y mejoramiento de los estados injustos a los justos.
Es la capacidad de las sociedades humanas para recobrar su salud y recuperarse.
Transitar de oligarquías o democracias, a gobiernos constitucionales, siempre y
cuando se logren quitar de los extremos pasionales, la riqueza y la pobreza
excesivas.
Ya que se dice y se sabe que las
Librerías, más que vender libros, somos Centros Culturales: recintos para el
encuentro entre autores y lectores, oráculos donde encontrar resoluciones a las
dudas de cada uno y de todos, ventanas para asomarse a lo desconocido, puertas
para abrir, espacios infantiles, diálogos con la historia, arcanos de poder,
valladares contra el oscurantismo, barreras infranqueables, la última línea
contra el despotismo de los gobernantes. (8)
Son tres premisas, necesarias y suficientes para urgir
que las pequeñas librerías, las de barrio, las independientes, las grandes
cadenas o las librerías públicas, antepongan sobre el principio empresarial del
comercio de libros, la autoridad del Fomento a la Lectura y la creación de
Lectores: garantes del acceso de la lectura activa a los hombres y mujeres
libres, a las mayorías sociales, a las clases medias ilustradas, investidas de
la necesaria valentía ciudadana y la virtud de la justicia social.
Que en las
librerías brille el oficio del librero, y decir con orgullo “el mío es el oficio más arriesgado del
mundo… soy responsable de la difusión del pensamiento, incluso del más
incómodo”. (9)
4.
Los Libros y el Proyecto de Nación
La Restauración de la República Mexicana
es el Proyecto de Nación. Estado político que se caracteriza por la primacía de
la justicia, la libertad y la valentía ciudadana como virtudes cardinales.
Los mexicanos estamos en la antesala, de
la Restauración del estado político de clases medias, que privilegie la vida despierta, activa, el vivere
político; en vez del american
“wey” of life, el de un pueblo que admira y celebra al vivere corrotto, el
animal dormido, “con vida pasional, ficticia, estancada, carente de juicio,
desrielada, sin imaginación, con verdades tejidas con mentiras” (10).
En la tesitura de elegir aquella forma de
vida, con un registro histórico superior a los 3 mil años –que comprende
nuestro pasado mesoamericano, prehispánico, hispánico y colonial-; en vez del
modelo de las oligarquías y los tratados comerciales, del tiempo de las “ideologías
plutocráticas con una duración aproximada de 400 años, o como diría Baltasar
Gracián, de una minoría de ricazos.” (11)
Sin embargo, el Gobierno que encabeza el
Presidente Andrés Manuel López Obrador deberá gobernar con inteligencia y cuidado, porque el
riesgo que afrontan las repúblicas, radica en la combinación de los principios
que las constituyen y la fragilidad y facilidad para privilegiar ya sea el
principio democrático o el opuesto, el que se orienta exclusivamente a generar
riqueza, propio de las plutocracias.
Y es que en la cadena del libro y la
lectura en México, coexisten elementos eminentemente democráticos, tales como
el Libro de Texto Gratuito, que acciones de promoción del libro y la lectura
que originalmente podrían considerarse también de naturaleza democrática, tales
como las Ferias de Libros o las Librerías Públicas, pero que en la práctica responden
cada día más a actividades de comercio y venta en favor del principio
oligárquico, que lejos de promover la cultura de la lectura y la formación de
lectores, la desvirtúa.
Y no pueden faltar en este escenario,
aquellas actividades económicas y políticas abiertamente oligárquicas, como son
las cadenas de librerías que se concentran en las grandes urbes, la venta de
libros en autoservicios, las librerías “en línea” e incluso la organización de
asociaciones de librerías, en favor de un oligopolio reducido y hostil, torpe y
ridículo: el GaPo (Gandhi – Porrúa) de
influencers, mainstream, snacks informativos, partnership… que es el lenguaje que emplean para afrontar y
enfrentar a la 4T.
Con menos de 600 librerías en México y un
total de 1724 puntos de venta, de los cuales 537 se localizan en la Ciudad de
México, existe un grave problema para un país constituido por aproximadamente 2,500
municipios: se estima que en México apenas existe una librería por cada millón
de mexicanos.
Urge que en el proyecto de nación, se
incorpore la cultura del libro y el fomento a la lectura entre la población,
con base en políticas que atiendan al justo medio republicano y que sin
desatender el peso que tiene la
democracia, como responsable de extender el gusto por las letras en la
sociedad, porque “la muchedumbre de lectores va siempre en aumento”(12), se
desatienda a las oligarquías de nobles, de aquellos notables que se dan el
tiempo necesario para hacer de la lectura un placer y de los libros, un tesoro.
De “impulsar políticas públicas y dar
certeza a todos los integrantes del Mercado de la Lectura, con el propósito
deliberado de generar más y mejores lectores... asumir la tarea de la cultura…
incluir programas de promoción de la lectura y propuestas que permitan el
crecimiento y consolidación de las librerías” (13): antes que asuntos trillados
como la ley del precio único o el asunto de la tasa cero del IVA, se requieren,
se obligan ideas mayores: Hacer de la
Lectura una Política de Salud Pública
En este escenario de enormes
mayorías de gente, apasionadas por la igualdad numérica y de pequeñas minorías poseedoras de enormes fortunas;
esclavas unas de la libertina-libertad y las otras del amor desmedido por el
dinero, se requiere en México la
presencia de un agente diferente, que privilegie los valores republicanos, que
honre las virtudes de la ética, que comparta el conocimiento, que anteponga el
interés social y con el ejemplo, frugal, fraterno y con valentía, demuestre en
sus barrios y municipios las excelencias de la felicidad del alma humana.
Y ese jugador somos las librerías
independientes, las de barrio, cercanas a nuestras comunidades: “Es imposible
construir el cambio de la noche a la mañana, pero sí lo es hacerlo por
aproximaciones sucesivas. En este contexto se inscribe LibrArte (www.librarte.com.mx)”
(14)
CITAS
(1) Anaya Rosique,
Carlos, Inauguración de la FIL Minería 2018
(2) Savater, Fernando,
Diccionario Filosófico, ed. Planeta, 1995, pág. 203
(3)
De acuerdo a la UNESCO, las industrias culturales son “Aquellos sectores de
actividad organizada que tienen como
objeto principal la producción o la reproducción, la promoción, la difusión y/o
la comercialización de bienes, servicios y actividades de contenido cultural,
artístico o patrimonial”. Este enfoque no sólo se centra en productos
reproducidos industrialmente; también abarca a procesos de la cadena productiva
y a las funciones específicas de cada sector para hacer llegar sus creaciones
al público, por lo que incluye
actividades relacionadas como la publicidad, el diseño gráfico, las
actividades de fomento cultural y venta de libros.
(4)
Marcos Patricio, Diccionario
de la Democracia. Diccionario clásico y literario de la democracia antigua y
moderna. Tomo I y II, Primera Edición Miguel Ángel Porrúa, México 2010 Ostracismo, pág. 1339
(5)
Marcos, Patricio, La Vida Política en
Occidente. Pasado, presente y futuro. Ensayo sobre los paradigmas políticos
antiguo y moderno, Senado de la República, LXI Legislatura. Miguel Ángel
Porrúa. Primera edición (6) Antich,
Xavier, Apología de las librerías, 15 abril 2017, Cambiando de tercio…
(7)
Zaid, Gabriel, Paradojas de la Cultura,
Letras Libres. 27 noviembre 2013
(8)
Cristina A. García Pineda, Premio
Nacional de Librería 2016, LibrArte la librería de Tejupilco
(9)
Barandiarán, Txetxu, Op. Cit.
(10)
Marcos, Patricio, La Vida Política en Occidente, Ibídem
(11)
Ibídem
(12)
Marcos, Patricio, Diccionario de la Democracia, Literatura
(13)
Anaya Rosique, Op. Cit.
(14)
Villanueva, Ernesto, LibrArte un caso de éxito, en tierra de nadie. PROCESO
2162, 15 abril 2018
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